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La crisis del vino español (2 de 6): Los puntos débiles

06 Jul

Falta de Unión entre profesionales

La fragmentación y la falta de unión del sector es lo que más juega en contra de todos. Está muy bien tener muchas denominaciones de origen, regiones y varietales. Lo que no está bien es que cada zona vaya por por su cuenta, barriendo para casa, menospreciando a los vecinos o incluso haciendo la guerra.

Tampoco está bien que haya más de doscientas organizaciones que, supuestamente, se dedican a la promoción del vino de sus respectivas zonas, entre consejos reguladores, organismos de promoción, asociaciones, etc. Y también hay varias asociaciones de sumilleres y de enólogos en lugar de haber una unión clara de estos profesionales.

Lo que tendría que hacer el del sector es unirse y apoyarse unos a otros con dos objetivos muy claros y que beneficiarían a todos.

  • En primer lugar conseguir que la gente en España, sobre todo menor de 35 años beba vino, da igual de donde venga. Lo importante es que entre todos consigamos que aumente ese vergonzoso 8% de gente menor de 35 años bebiendo vino y que el consumo per capita vuelva a los 40 o 50 litros de los años ochenta.
  • En segundo lugar, hay que conseguir ser la primera potencia mundial, no en producción sino en consumo y en ventas, pero con campañas positivas de vinos españoles, porque es deplorable ver como los Consejos Reguladores se gastan importantes cantidades de dinero en promocionar únicamente su vino y desprestigiando del vino del Consejo Regulador vecino en vez de unificar criterios y fortalecer el producto nacional, un ejemplo positivo se puede encontrar en las actuaciones de ICEX en la pasada Vinexpo Burdeos 2011.

No hay que convencer a los americanos y asiáticos que compren y beban vino español, ya conocen la calidad, lo que hay que hacer es una campaña para facilitar las ventas a las bodegas.

Falta de Consumidores

La economía puede parecer que es la principal preocupación pero la disminución del consumo, el desinterés de los jóvenes por el vino y la fragmentación del mercado, es una razón más que importante por la que se ha reducido el consumo de vino.

España ya no puede jactarse de ser un país con cultura de vino, ya que su consumo ha bajado a menos de 18 litros por persona y con solo un 8% de la gente menor de 35 años bebiendo vino con una cierta frecuencia no podemos decir que somos una potencia del consumo.

¿Quién tiene la culpa? Los profesionales del sector, solo nosotros, ni las leyes de tráfico o de consumo, ni la mala publicidad en los medios de comunicación.

Muchos de los escritores del vino, sumilleres, bodegueros, etc. aburren a los que podían haberse convertido en consumidores habituales y espantan a los jóvenes (muchas veces por considerarlos ignorantes de este mundo), pero se les ha olvidado como comunicar con los potenciales consumidores, siguen enfocados en los vinos premium y desprecian a los llamados “de supermercados o baratos” que son los que de verdad hacen mercado y que representan la gran mayoría del consumo.

Cuando hablo con bodegueros, siempre enaltecen a su reservas sobre sus crianzas o jóvenes, pero cuando les comento que “el reserva de hoy es el joven de ayer que has cuidado con mimo durante años“, se quedan callados y si además les digo que “para apreciar mejor su reserva es bueno probar el joven primero”, ya se me quedan fuera de juego, ya que son grandes entendidos de sus caldos, pero no se ponen en el punto de vista del consumidor que la mayoría de las veces no sabe ni quiere saber de vinos, sólo busca un producto para consumir en un momento determinado.

A los jovenes de hoy en día, que son los potenciales consumidores, no se les puede pretender “saber de vinos”, ya que compran por precio y lo mejor es presentar los vinos jóvenes y crianza de una manera jovial y atractivo y con un precio asequible, y que sean los mismos consumidores quienes busquen los reserva.

Menosprecio en Restauranción

Es deplorable el mal servicio del vino que existe en muchos restaurantes españoles, el concepto de vino por copa, fundamental en épocas de crisis, apenas existe en España (porque cuando lo tiene es del “vino de la casa”, o sea un vino que es el que les interesa vender), a excepción de cuatro bien intencionados, muchos sirven vinos que son restos de botellas abiertas días antes. Las copas no suelen ser las adecuadas, las cartas son aburridísimas, el vino es relativamente caro y los camareros o jefes de sala no conocen sus propios vinos como para explicarlos y motivar adecuadamente al comensal.

El resultado es que el consumidor novato y joven es reticente a probar el vino y los buenos aficionados no se motivan. El concepto del descorche tampoco está implantado y cuando uno quiere probar vinos nuevos o diferentes tiene que beberlos en casa o acabar en restaurantes de élite pagando precios muy elevados.

Cuando vamos a almorzar a un restaurante siempre nos presentan una carta de menú, y si la pides, la carta de vinos, donde estas últimas son simples listas de vinos donde aparece el tipo de vino la denominación de origen y la marca de vino, y si tienes suerte te puedes encontrar el año y la variedad de uva.

Pero el gran problema sigue siendo el desconocimiento y la falta de una respuesta adecuada ¿qué vino es el conveniente para acompañar al plato elegido? si lo preguntas al camarero, una frase muy usada es la típica “este vino está muy bueno” pero recomiendan el mismo para unas costillas de cerdo con salsa de almendras que para unos espárragos trigueros a la plancha, y donde claramente se vislumbra el interés en vender ese vino concreto.

La mala presentación del vino

La forma de comunicar el vino sigue siendo la misma desde hace décadas, con un mensaje cansino, aburrido y hasta algo pedante, enfocado a personas de mediana edad y dando por hecho que el consumidor entiende de vinos, mientras que el consumidor ha cambiado, hoy quiere ser protagonista, quiere probar, experimentar y tomar sus propias decisiones.

Los eventos del vino siguen consistiendo en catas donde un “profesional o comercial” se sientan delante de unas copas y nos empiezan a contar las maravillas de los vinos que tienen delante, con un lenguaje rebuscado, pesado, empalagoso y hasta esnob, pero sobre todo enfocado a profesionales del sector.

Los anuncios, la publicidad, las etiquetas y el marketing del vino sigue siendo el mismo que hace tantos años que ni recuerdo si antes había algo distinto. Barricas, terruño, origen, familia, tradición, premios,etc, funcionaba cuando la gente valoraba y tenía esos conocimientos, pero hoy en día no es así y eso hay que cambiarlo y adaptarlo a la nueva tendencia del mercado.

Los blogeros y “expertos” en redes sociales proclaman que el futuro del sector está sólo en Internet, pero no se plantean que Internet es un medio de comnicación como otro cualquiera, lo que pasa es que Internet ahora está de moda. Pero lo importante no es el medio sino la manera de expresar el mensaje de una manera joven y novedosa.

Hay un libro bastante bueno de Meritxell Falgueras titulado “Presume de vinos en 7 días” donde la autora pretende mostrar lo más necesario sobre el mundo del vino para manejarnos y donde se incluye gran cantidad de información sobre el mundo del vino con una mirada rápida y concisa para los que no tienen tiempo, si quieres más información mira la referencia que publiqué el pasado día 1 de Julio.

 
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Publicado por en 06/07/2011 en Reportajes

 

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